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¿Eres valioso para Dios?

Esta es una pregunta que, paradójicamente, es un tanto controversial en el mundo cristiano. Digo que paradójicamente es controversial, porque se supone que los cristianos debiésemos estar de acuerdo en este punto.

La Escritura es clara en enseñarnos que efectivamente somos valiosos para Dios, pero lo que ocurre es que algunos grupos, por equivocación, han llevado este tema a un extremo pecaminoso, donde de ser valiosos y amados por Dios, pasan a ser hijos orgullosos y arrogantes. Viven la vida como les place, en sus propios deleites, total “Dios nos ama mucho” y “nada nos separará de su amor”.

Por su parte, otros grupos, celosos de la gloria que solo le pertenece a Dios, y en especial a Cristo, para evitar el extremo anterior, entonces se humillan a si mismo, se ven a si mismos como pecadores y totalmente sucios ante un Dios santo y justo al que nunca podrán agradar. Lo hacen con un buen sentido, pero dejan de lado los principios bíblicos en los cuales Dios efectivamente nos da valor.

Lejos de querer juzgar a cada uno de esos grupos (de hecho yo pertenecí mucho tiempo al segundo de ellos) lo que me interesa es que podamos ver lo que Dios dice, y lograr ese balance, que en este tema en concreto es lo que debiésemos tener: Dios nos ama y nos valora, pero no por eso debemos abusar de su gracia.

Primero que todo, Dios nos creó, a la raza humana, como su preciada obra de arte. Lo único en la creación que fue creado a Su mismísima imagen y semejanza, a quien le sopló de su aliento de vida y con quién quiso compartir su autoridad sobre toda la creación. Una vez creado todo, vio y dijo que todo era bueno, pero en cuanto al Hombre dijo que era muy bueno.

Entonces Dios miró todo lo que había hecho, ¡y vio que era muy bueno!

Génesis 1:31 (NTV)

Luego tenemos que tras el pecado de Adán y nuestro, por cierto, nos alejamos de Dios. Entonces Dios, que nos ama con tan grande amor, dio lo más preciado que tiene, a su único Hijo, lo entregó hasta la muerte, para salvarnos a nosotros y permitir que volvamos a estar cerca de Él.

Pues Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.

Juan 3:16 (NTV)

Jesús vino a la tierra a vivir entre nosotros, y a hacer un tremendo sacrificio, para salvar a los que el Padre le dijo, y a no perder a ninguno. Eso lo dice extensamente en Juan 6. Y luego nos dice que Él mismo edificará a su iglesia tras ascender al Padre. Es decir, Jesús sigue preocupado por cada uno de sus hijos, y que no nos perdamos o alejemos de Dios.

Somos pecadores, cometemos errores a diario. Lo ofendemos, no hacemos lo que nos pide y, de hecho, hacemos lo que nos prohibe. Defraudamos a Dios a diario, pero no obstante su amor sigue siempre presente, ¡Dios es amor!

En el famoso pasaje de Efesios 5, donde Pablo trata sobre el amor y entrega que debe haber entre el marido y su esposa, hace una analogía entre la relación que hay entre Cristo y su Iglesia (¡nosotros!) y nos muestra cuánto nos ama para hacer lo que hace por nosotros, a pesar de como somos:

Para los maridos, eso significa: ame cada uno a su esposa tal como Cristo amó a la iglesia. Él entregó su vida por ella a fin de hacerla santa y limpia al lavarla mediante la purificación de la palabra de Dios. Lo hizo para presentársela a sí mismo como una iglesia gloriosa, sin mancha ni arruga ni ningún otro defecto. Será, en cambio, santa e intachable

Efesios 5:25-27 (NTV)

Entonces la respuesta sencilla es Sí, Dios te valora. Dios te valora y te ama tanto que a diario se preocupa por ti, y quiere lo mejor para ti (Romanos 8:28-30), y entregó a su Hijo Jesús por ti, y nada te separará de su amor (Romanos 8:38-39).

Miren con cuánto amor nos ama nuestro Padre que nos llama sus hijos, ¡y eso es lo que somos! Pero la gente de este mundo no reconoce que somos hijos de Dios, porque no lo conocen a él.

1 Juan 3:1 (NTV)

Además, Dios te ama aún cuando no eres perfecto, y aún cuando pecas… ¿Por qué? Por la obra que hizo Cristo a nuestro favor. Eso es lo que nunca debes perder de vista. Dios nos define, nos valora, nos ama, por lo que Jesús hizo. Él fue nuestro “pase” a la presencia de Dios. Fuimos comprados a precio de sangre, y entonces ahora pertenecemos a su familia, a su pueblo escogido, ¡A su esposa! Solo podemos gloriarnos, gozarnos y estar agradecidos eternamente por la obra que Él hizo a nuestro favor. Somos valiosos para Dior por el valor que tiene Cristo quien obró a nuestro favor.

Como dicen las Escrituras: «Si alguien quiere jactarse, que se jacte solamente del Señor»

2 Corintios 10:17 (NTV)

Para concluir, y con ese enfoque en mente, les comparto esta alabanza que nos sensibiliza en este principio bíblico. Gozarnos en Dios por tremenda bendición recibida de hacernos parte de su familia. Y luego, en la eternidad, estaremos a su lado por siempre, y nuevamente gobernando la creación, junto a Él. Dios siempre ha querido una relación con nosotros, y Cristo la hizo posible nuevamente.

Él, por su propia voluntad, nos hizo nacer de nuevo por medio de la palabra de verdad que nos dio y, de toda la creación, nosotros llegamos a ser su valiosa posesión.

Santiago 1:18 (NTV)

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