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¿Estás dejando que Dios te hable?

Entre todo el ruido de la rutina, de la vida misma, de tus pensamientos… ¿Le das un espacio a Dios para que te hable?

Muchos cristianos pueden creer que sí, que en sus tiempos de lectura bíblica, de oración matutina, o de adoración, le dan un espacio a Dios, pero a veces no es así. Creemos que estamos “conectados” con Dios, pero en realidad son nuestros propios pensamientos.

Recientemente tuve una conversación con mi pastor sobre un tema personal y complejo, donde debe haber una confesión a Dios, de mi parte, y arrepentimiento, pero lo que mi pastor me dijo me hizo mucho sentido: Más que pensar en lo que has hecho mal y pedir perdón por ello, ora y pide a Dios mismo que te muestre lo que hiciste mal, y que sea Dios el que te dé convicción de pecado, no tú mismo.

Lo hice así, y a pesar de tener una laaaarga lista de cosas de las cuales estoy conscientemente arrepentido, y que he pedido perdón a Dios, salieron 2 cosas puntuales en las que no había pensado antes. No solo se me aparecieron en la mente, sino que fueron enfatizadas una y otra vez aún los días siguientes en recuerdos fugaces, mostrándome que de verdad es un tema que no he resuelto ante Dios.

Nosotros oramos creyendo que sabemos lo que debemos pedir, pero es el mismo Espíritu Santo quien intercede por nosotros y le pide a Dios Padre lo que nos conviene.

26 Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. 27 Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios.

Romanos 8:26-27 (NVI)

Lo que me ocurrió, a la vez que me dio convicción de pecados y la posibilidad de arrepentirme de ellos, me dio una gran enseñanza. Así como el salmista hace una oración aún por los pecados de los que no es consciente, nosotros podemos y debemos orar también para que Dios nos abra el entendimiento, y con su Santo Espíritu como intercesor, podamos ver lo que ofende a Dios en nuestra vida.

¿Quién está consciente de sus propios errores?
¡Perdóname aquellos de los que no estoy consciente!

Salmos 19:12 (NVI)

A veces creemos que estamos teniendo comunión con Dios, pero no es más que nuestra propia religiosidad, nuestras propias obras tratando de agradar a Dios, y no permitimos que Dios nos hable.

En oración íntima, abierta, permite que Dios te muestre cosas. No vayas con ideas preconcebidas, sino con la disposición a ser enseñado por Dios.

3 Responses

  1. De verdad no hay cosa más genial en la vida, que escuchar a Dios. No solamente en profundizar nuestros errores, si no qué es lo que piensa y espera de nosotros. Descubrir cuánto nos ama y que de verdad está interesado en nuestra “insignificante” vida. Sofonías 3:17 dice que Dios se regocija con cánticos sobre nosotros. Y si escuchamos a Dios cantar? y no solo cantar, si no, de amor por nosotros? woow yo quiero eso jejej 😀

    1. Maravillosa reflexión. Dios nos da la posibilidad de repensar y entender nuestras acciones y de seguir enfrente con mayor fuerza y leveza. Abraços

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