Les quiero compartir este pasaje bíblico que se encuentra en Génesis, y llamarlos a reflexionar sobre la soberanía de Dios, quien tiene todo preparado y no hay absolutamente nada que escape a su voluntad.

El pasaje trata de cuando Abraham aún era Abram y todavía no tenía hijos, Dios le habló y le dijo lo siguiente:

Génesis 15:1-6
1 Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande. 2 Y respondió Abram: Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer? 3 Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa. 4 Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará. 5 Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia. 6 Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.

Leemos una gran promesa de bendición. Abraham aún no tenía hijos y de hecho era casi imposible que tuviera a su larga edad, pero Dios no solo le prometió un hijo, sino que una gran descendencia. Su descendencia sería tan grande como las estrellas del cielo que no se pueden contar.

Conocemos muy bien la historia, Abraham finalmente tuvo un hijo, Isaac, y en un momento Dios le dijo que debía sacrificarlo. Para cualquier persona eso parecería una tremenda contradicción. Dios le prometió una gran descendencia, que vendría desde su hijo (y no su esclavo), y luego debe sacrificarlo.

Pero Dios solo estaba probando el corazón de Abraham, ya tenía todo eso preparado de antemano, con un plan perfecto.

En la misma promesa que le hizo en los versículos 1 al 6, también le da una mala noticia en el versículo 13:

13 Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años.

Bien, tendrá una gran descendencia, pero ellos serán esclavos en tierra ajena… ¡Por 400 años!

También conocemos la historia. Efectivamente fueron esclavos en Egipto, pero se cumplió al pie de la letra como continúa la promesa y profecía en el versículo 14:

14 Mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza.

Dios explica en su Palabra que permitió el endurecimiento del corazón del faraón (Y de hecho él mismo endureció su corazón, Romanos 9), para que con las plagas fueran castigados y se mostrara su gran poder y el nombre de Dios fuera anunciado en toda la tierra.

Fue así como el pueblo de Dios fue liberado de la exclavitud, y se cumple nuevamente la promesa hecha a Abraham.

Esta pequeña historia no debiese pasar desapercibida. Nos esta revelando 2 cosas muy importantes:

  1. Dios es soberano
  2. Dios cumple sus promesas

¿No te da gozo y paz el saber que Dios cumple sus promesas y que no hay nada ni nadie que se pueda oponer a su voluntad? ¿No te llena de esperanza saber que las profecías que aún no se han cumplido, como la segunda venida de Cristo, realmente se cumplirán en el tiempo que Dios dispuso?

Podemos y debemos estar confiados en nuestro Dios, que no es un dios muerto, sino un Dios vivo y soberano sobre toda la tierra y todo el universo. Fuera de Él no hay otro Dios 🙂

¡Gloria a Dios!

Suscríbete

Suscríbete

No te piedas los nuevos artículos. Suscribete y recibirás una actualización periódica. 

Te has suscrito exitosamente. Recibirás un correo de confirmación.

Pin It on Pinterest

Share This