Jesús mismo, poco antes del momento de su muerte en la cruz, hizo una pequeña pero importante oración al Padre en Lucas 22:42.

Lucas 22:42
42 diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.

De esta oración podemos sacar 2 puntos importantes:

1.- Muestra la humanidad que tuvo Jesús.

Muchas personas, inconscientemente, minimizan la obra de Cristo en la cruz por ser Dios mismo. “Jesús no sufrió tanto, él es Dios y puede soportarlo!”.  No obstante, si bien es cierto que Jesús es Dios, al estar encarnado también fue “completamente hombre”: Tuvo sentimientos, dolor, temores, tentaciones, como cualquier hombre. (¡Pero sin pecado!).

En la oración en el pasaje anterior, al saber todo lo que significaba morir en la cruz, no solo la muerte, sino recibir la ira de Dios por nuestros pecados, Jesús sin duda que tenía temor y por eso oró “Padre, si quieres, pasa de mí esta copa“, pensando que quizás pudiera no vivir esa muerte en la cruz.

En respuesta a ello viene un ángel del cielo para fortalecerle, y vemos nuevamente su calidad de hombre al leer en el versículo 44:

Lucas 22:44
44 Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.

Jesús fue completamente hombre y pensó quizás no pasar por la muerte en la cruz, pero luego viene el segundo punto de la oración:

2.- Jesús quiere que se haga la voluntad del Padre, no la suya

A pesar de su temor, angustia, o lo que fuera que estuviera pensando en ese momento… A pesar de tener en un momento en su mente el pasar de esa copa, Jesús no quiere hacer su voluntad, sino la del Padre. “Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.

Jesús vino a la tierra con una única finalidad: Hacer la voluntad del Padre.

Juan 4:34
Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.

Juan 5:30
No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre.

Juan 6:38
Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.

Cristo, siendo Dios mismo y pudiendo pasar de la copa, no lo hizo. En su oración es completamente sincero, quisiera pasar la copa, pero más que eso quiere hacer la voluntad de Dios.

Cuando oramos nosotros, ¿Realmente pedimos de acuerdo a la voluntad de Dios, o solo pedimos para hacer nuestra propia voluntad? ¿Hemos entendido que nuestra vida es pasajera y que fuimos salvados para honrar y obedecer a Dios?

Concluyamos leyendo el pasaje completo y meditemos en ello.

Lucas 22:39-44
39 Y saliendo, se fue, como solía, al monte de los Olivos; y sus discípulos también le siguieron. 40 Cuando llegó a aquel lugar, les dijo: Orad que no entréis en tentación. 41 Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, 42 diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. 43 Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle. 44 Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.

 

Artículo escrito originalmente para Plan de Salvación

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