Muchas veces cuando nos encontramos en problemas, pensamos “Señor ¿Por qué?”, o bien, nuestra oración se convierte a veces en “Padre, ayúdame a salir de esto”.  Si nos ponemos a pensar, nuestra perspectiva no es la correcta, lo que vemos es un problema y queremos pronto la solución.

Olvidamos, o más bien no entendemos bien, el famoso versículo “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien”.

Leamos completo el pasaje en su contexto:

Romanos 8:28-31

28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. 29 Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. 30 Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. 31 ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?

Es una tremenda promesa de que “todas las cosas nos ayudan a bien”. Amén, gloria a Dios por eso. Entonces… ¿Por qué nos pasan cosas malas? ¿Por qué tenemos problemas en el trabajo? ¿Por qué discutimos con nuestras esposas(os)?

Dios nos está diciendo en ese pasaje que Él es soberano en salvarnos, solo por gracia, y que todas las cosas nos ayudan a bien, para conseguir el supremo objetivo, no para un bien pasajero.

¿Cual es ese supremo objetivo? Lo vemos en el versículo 29:  “para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo”. Todo lo que nos ocurre, ocurre para que nuestro carácter, nuestra vida, se conforme a la imagen de Cristo.

Podemos entender entonces que Dios está trabajando en nuestras vidas y que todo nos está ayudando a bien, como hijos de Dios, para que, por medio de esos problemas seamos conformados a imagen de Cristo y de ese modo glorificar a Dios.

La misma idea y contexto se encuentra en Efesios 1, Dios es soberano en salvarnos por gracia, para que fuésemos santos y sin mancha:

Efesios 1:3-4

3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, 4 según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,

Finalmente, podemos leer la “extraña” declaración de Santiago:

Santiago 1:2-4

2 Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, 3 sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. 4 Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.

¿Como vamos a tener gozo cuando nos encontremos en pruebas? Sencillo: Entendiendo que mediante esa situación Dios está trabajando en nuestro corazón, para que mejoremos nuestro carácter, y seamos conformados a imagen del Señor Jesucristo.

En 1 Tesalonicenses, en otro contexto, Pablo nos vuelve a mencionar la voluntad de Dios

1 Tesalonicenses 1:1-5
1 Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más. 2 Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús; 3 pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación; 4 que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor; 5 no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios;

¿Cual es? “pues la voluntad de Dios es vuestra santificación”.

La próxima vez que te encuentres en pruebas y dificultades, no olvides lo que nos enseña la Palabra de Dios: Dios es soberano y tiene un propósito para cada situación en la que te encuentras. Quizás debas mejorar tu paciencia, dejar tu orgullo, mejorar tu humildad, dejar el egoísmo, etc. Para algún día llegar a ser santo, como Dios es Santo.

Nota fuera de tópico: No olvides que siempre es bueno (necesario) leer los pasajes en contexto, por lo que te recomiendo ir y leer cada uno de los pasajes mencionados a ver si realmente es lo que Dios nos está diciendo.

 

Artículo escrito originalmente para Plan de Salvación

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