Hola amigos, hace tiempo que no escribía en el blog, pero ayer paso una situación que me hizo reflexionar y orar mucho, hoy quiero compartirlo con ustedes desde lo más profundo de mi corazón.

Desde hace un tiempo he sentido mucho peso en mi corazón por “no estar cumpliendo lo que Dios espera de mi“. Si bien es cierto que he estado muy ocupado, en muchas cosas relacionadas con la iglesia y en el Ministerio Siervo Fiel, he sentido que eso no es suficiente.

Es un pensamiento que he conversado en algunas ocasiones con mi esposa, y ella ha intentado hacerme notar que no es así, que si estoy haciendo lo que puedo para el Señor y que incluso muchas veces pareciera que dejo de lado a la familia por mi apretada agenda.

Ayer, en la reunión de oración de mi iglesia, pedí que oraran por mi por “una petición personal”, ya que internamente en mi cabeza ni siquiera yo lo tenía resuelto ni muy claro. Quiero hacer una pequeña analogía con ir al médico por un problema y la manera de tratarlo:

Los síntomas

Si me presentara ante un médico y el me preguntara ¿Qué sientes?, pienso que respondería algo como:

  • Estoy muy cansado
  • Siento algo de ansiedad
  • Tengo sensación de hacer poco por el evangelio
  • Tengo dudas en algunos temas y decisiones a tomar
  • Siento un ferviente deseo de agradar a Dios…
  • … pero siento que no lo hago

¿Cómo se ve el panorama? ¿Se han visto en la misma situación?.  Pues un médico diría: “Tómese unas pastillas cada 8 horas” y muy probablemente me declararía depresión, pero esto no se trata de una enfermedad ni algo físico, se trata de algo espiritual, de ¡Una lucha espiritual!.

Al momento de pedir oración, un hermano me pregunto un poco sobre una situación que él conocía (de las cuales estaban incluidas en mi petición personal), a lo que yo me explayé contando mas menos los mismos síntomas, concluyendo en decir que si tuviera más tiempo quizás estaría estudiando para ser misionero o pastor, pero no tengo ese tiempo.

Ahí varios hermanos me animaron y reprendieron bíblicamente, en el sentido de que, si bien entienden a lo que me refiero, lo que estoy demostrando es que no valoro lo que tengo, no valoro lo que hago y que debo meditar al respecto (¡Que importante es asistir a una iglesia y tener hermanos para edificarnos mutuamente!). Más tarde, conversando con mi esposa, me dijo mas menos lo mismo, y ella si que me conoce.

El diagnóstico

Luego de eso me fui a la oscuridad y oré, pensé en todo lo que dije en la reunión, pensé en todo lo que está en mi mente, continué orando y pensando… me quedé en silencio. Vinieron a mi mente varios pasajes bíblicos:

Romanos 12:3-8

3 Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. 4 Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, 5 así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. 6 De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; 7 o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; 8 el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.

Exactamente lo mismo es lo que nos dice el Señor por medio del apóstol Pablo en 1 Corintios 12, en todo el capítulo pero en especial:

1 Corintios 12:14-27

 14 Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. 15 Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? 16 Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?17 Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato? 18 Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso. 19 Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? 20 Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo. 21 Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros. 22 Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios; 23 y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro. 24 Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba, 25 para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros. 26 De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan. 27 Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular.

 El diagnóstico es claro: ¡Pecado!

El “virus” que está produciendo todos esos síntomas es el pecado, ¿Cual pecado? El pecado de querer ser ojo cuando soy oreja, usando la analogía del apóstol Pablo. Es el querer hacer una cosa distinta a la que estoy haciendo y no estar completamente agradecido, en definitiva es querer ser quien no soy.

Quisiera tener la palabra que tuvo Charles Spurgeon, quisiera tener la fe que tuvo George Müller, quisiera tener la convicción que tuvo Martín Lutero pero… ¡Dios quiere que sea yo mismo!

En los pasajes que acabamos de leer, podemos ver como Dios nos enseña que todos somos miembros de un mismo cuerpo, el cuerpo de Cristo, La Iglesia. No somos todos iguales, no tenemos todos las mismas tareas ni los mismos dones o talentos, simplemente somos distintos y nos complementamos.

Hay un pasaje que me encanta y que hoy cobra aún mucho mas sentido y fuerza:

Efesios 2:10

10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. 

Fuimos creados para las buenas obras que Dios creó para nosotros. El estar en el lugar donde estamos, el estar en el momento en que estamos, el estar pasando las circunstancia que estamos viviendo, es porque Dios lo creó así de antemano para nosotros, ¡Y a nosotros nos creó para estar ahí!

Debemos comprender que Dios es soberano, que todo lo que ocurre es porque Dios lo quiere y/o Dios lo permite. Absolutamente nada ocurre que Dios no lo quiera. ¡Incluso Satanás le pide permiso a Dios para probar a los hombres! (Job 1:6-12, Lucas 22:31-32).

El antídoto

Por lo tanto, entendiendo que el problema es el pecado, pasemos a ver cuál es “el antídoto”:

1.- Dios nos creó y nos dio los dones que tenemos

Debemos entender que Dios nos creó y nos ha hecho exactamente como somos. No debemos intentar cambiar lo que somos, por el contrario, debemos estar agradecidos por lo que somos. Por otro lado, Dios nos salvó solamente por gracia y misericordia. Nos escogió desde antes de la fundación del mundo (efesios 1) y solo por gracia, sin merecerlo. Lo único que nos resta es estar agradecidos, por la vida, por el respirar, por tener una familia y sobre todo por la vida eterna inmerecida. (Sin duda que SI debemos cambiar nuestro pecado)

2.- Debemos utilizar los dones que tenemos

Entendiendo que Dios nos creó y nos dio los dones que tenemos, nuestro deber es utilizar dichos dones para su gloria. El no utilizarlos nos es pecado y aún “lo poco” que tenemos nos sería quitado:

Tenemos la Parábola de los Talentos en Mateo 25:14-30

14 Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. 15 A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos. 16 Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos 17Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos. 18 Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor. 19 Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos. 20 Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos.21 Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. 22 Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos. 23 Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. 24 Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; 25 por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo. 26 Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. 27 Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses. 28 Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. 29 Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. 30 Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.

3.- Orar siempre

La oración es algo tremendamente importante para nosotros. Es la manera en que podemos comunicarnos con Dios, presentarles nuestros temores, nuestras dudas, nuestras luchas y entregarlas para que Dios haga con ellas de acuerdo a su voluntad.

Los síntomas de cansancio y ansiedad mencionados al comienzo, se desvanecerán si descansamos en Dios:
Mateo 11:28
Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
Filipenses 4:6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.

Además de pedir dirección y sabiduría, algo muy importante para orar antes de comenzar a actuar es: ¡Pedir perdón! Todo lo que hemos visto anteriormente es pecado ante Dios y no le agrada, pídele perdón y que te ayude a cambiar, a quitar el pecado de tu vida…

4.- Evalúa tu “desempeño”

El error que estaba cometiendo yo es que estaba evaluando mi desempeño en base a dones que desearía tener, pero no objetivamente con los dones que Dios me ha dado. Yo soy de profesión Ingeniero en Informática, y además Dios me ha dado la bendición de tener talento y pasión por la música. ¡Dios me evalúa lo que estoy haciendo con eso! (Sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré)

Puedo decir ahora, humildemente, y mis hermanos en la reunión y mi esposa me lo han hecho saber, que estoy utilizando dichos talentos para la gloria de Dios. En cuanto a la ingeniería, estoy creando y manteniendo este pequeño ministerio Siervo Fiel, y en cuanto a la música estoy tocando alabanzas en mi iglesia local (www.ibef.cl). Eso es lo que Dios verá para evaluarme: Si enterré los talentos o los estoy utilizando para su gloria, o los estoy desperdiciando en el mundo.

Evalúa tu desempeño en cuanto al evangelio con los dones y talentos que Dios te ha dado, se fiel en lo poco y en lo mucho te pondrá. Quizás algunos digan “Yo no tengo talentos, solo un trabajo común y corriente”, pues ¡En ese trabajo es donde Dios quiere que estés glorificándole! Testificando a tus compañeros o compañeras de trabajo, dando un buen testimonio como excelente trabajador o trabajadora, siendo responsable, siendo respetuoso… sobre poco debes ser fiel ¡Y sobre mucho te pondrá!

5.- Obedece

Finalmente, aunque no menos importante, es el hecho de obedecer en todo a la Palabra de Dios. El deseo de evangelizar, de alcanzar el mundo para Cristo, es muy respetable, es de hecho la Gran Comisión (Mateo 28:19-20, Marcos 16:14-18), pero no es más importante que obedecer todo lo demás.

Cuando somos hijos, tenemos pasajes y mandamientos muy claros en cuanto a honrar y obedecer a nuestros padres. Cuando somos esposos o esposas, tenemos mandamientos muy claros de como entregarnos a ella como Cristo a la iglesia y a respetar al esposo, cuando somos padres tenemos mandamientos muy claros sobre disciplinarlos con amor, sobre instruirlos en los caminos de Cristo desde pequeños. En cada circunstancia que nos encontramos tenemos una serie de mandamientos y dirección que nos ha dado Dios a nosotros, el obedecerlos sin duda que le dará gloria a Dios… ¡Sé fiel en lo poco!

Marcos Vidal – El Payaso

Para concluir este pequeño mensaje, quisiera compartirle una preciosa canción de Marcos Vidal, que trata exactamente de este tema. Hace mucho tiempo que la escucho y ya me había llegado mucho el mensaje, sin embargo hoy en particular me toca en lo profundo de mi corazón. Presten atención a la letra, a la luz de la Escritura que hemos leído.

 

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