Estas son quizás las dos palabras más utilizadas en el “lenguaje cristiano”, pero puede ser que muchos, en especial los no creyentes, no sepan qué significan.

Entonces, ya sea que eres un cristiano hace muy poco tiempo, o seas un no creyente, es posible que aún no entiendas el significado de esas dos palabras.

¿Que significa Gracia?

Según el diccionario de la Real Academia Española, en el contexto en que lo estamos usando, gracia significa:

3. f. Don o favor que se hace sin merecimiento particular; concesión gratuita.

En breves palabras: Recibir algo que no mereces. A mis hijos les he explicado con un sencillo ejemplo:

Imagina a una familia que tiene 2 pequeños hijos, de 5 y 6 años. Resulta que uno de los niños esta de cumpleaños y lo visitan sus abuelos, tíos, amigos, etc. y le llevan regalos. Eso en nuestra cultura esta bien, es muy frecuente que por el hecho de estar de cumpleaños las personas “deban” llevarle regalos. Lo que no es tan obvio, pero que se da muchas veces, es que los tíos y abuelos también quieran llevarle un pequeño regalo al hermanito que no está de cumpleaños.

Independiente de lo que motive el dale ese regalo al que no está de cumpleaños, lo cierto es que a el “no le correspondía” (según nuestra cultura). El no está de cumpleaños y no obstante le dieron regalos.

Resultado: El niño recibió algo que no merecía. Sus tíos tuvieron gracia hacia él.

¿Qué significa Misericordia?

El diccionario de la real academia española lo define como:

1. f. Virtud que inclina el ánimo a compadecerse de los trabajos y miserias ajenos.

Quizás no se entienda mucho el contexto, pero en definitiva es no recibir lo malo que se merece.

Al igual que lo anterior, les he explicado a mis hijos con un ejemplo sencillo:

Imaginen una familia que tiene un hijo de 6 años, a quien los padres le habían advertido que la próxima vez que desobedezca debía quedarse en su habitación, castigado.

El hijo desobedece una vez más, pero antes que sus padres le digan algo se da cuenta de lo que hizo y se arrepiente rápida, pero genuinamente y pide perdón. Los padres, meditándolo un rato, le dicen que ya le habían advertido y que realmente merece ser castigado pero, por esta vez, porque vieron su arrepentimiento, no lo harán. Y le reiteran que no vuelva a hacerlo.

Resultado: el niño no recibió el castigo que merecía. Sus padres tuvieron Misericordia hacia el.

¿Por qué los cristianos usan tanto estas dos palabras?

Entendidas estas palabras, ahora viene una pregunta importante. ¿Por qué los cristianos usan tanto estas dos palabras?

Los cristianos, y me incluyo, usamos frecuentemente la gracia y misericordia de Dios, ya sea en la iglesia, en alabanzas, en oraciones, y en especial al hablar con un no creyente.  ¿Por qué? Porque esas dos palabras son la esencia de nuestra salvación, como cristianos.

¿Salvación de qué?

Los cristianos, al leer y estudiar la Biblia, y gracias al Espíritu Santo, hemos podido comprender la condición en que nos encontramos delante de Dios el Padre. Hemos podido comprender que pecamos a diario, que por ejemplo muchas veces tenemos orgullo, envidia, mentimos, y que incluso no somos capaces de cumplir siquiera los famosos 10 mandamientos.

Quizás te estarás preguntando, “¿Y qué tiene eso de especial? Yo no soy cristiano, no estudio la Biblia, y también me doy cuenta que soy pecador, de hecho todos los seres humanos lo somos…”

Eso es muy cierto, todos somos pecadores, pero la única diferencia es que hemos visto en la Biblia que el pecado nos separa de Dios, y que “la paga del pecado es la muerte“.

La paga del pecado es muerte

El apóstol Pablo nos escribe:

Romanos 6:23
Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

En palabras sencillas y directas, el pecado a ojos de Dios merece ser castigado. El castigo que merece es la muerte espiritual, y eso implica que después de morir físicamente debemos estar separados de Dios, eternamente, en el infierno.

Dada nuestra condición ante Dios, podemos decir derechamente que estamos perdidos. No podemos dejar de pecar, y aún cuando pudiéramos dejar de hacerlo, ya lo hicimos, ya somos culpables.

El apóstol Pablo escribe en Gálatas 3:10

Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas.

Lo que intenta decirnos es que si queremos regirnos por la ley de Dios, cumplirla, y así ganarnos el favor de Dios, estaremos (estamos) condenados, puesto que nadie puede cumplir la Ley. Todos somos culpables porque no permanecemos en las cosas escritas en ella.

¿Que podemos hacer?

La Misericordia y la Gracia de Dios

A la pregunta anterior debemos responder “Nosotros nada”. No hay absolutamente nada que podamos hacer para agradar a Dios, ni siquiera cumplir al 100% la ley, porque no somos capaces de hacerlo. ¡No merecemos nada!

Es ahí donde entran la Misericordia y la Gracia de Dios.

El “plan redentor de Dios”, la manera en que Él dispuso para salvarnos de esa situación, fue enviar a su Hijo Jesús, el único que si puede y pudo cumplir toda la ley, a cumplir esa ley, para luego ser castigado y morir por nuestros pecados.

Cristo es nuestro sustituto, nosotros pecamos y merecíamos la muerte. Cristo fue justo y no merecía la muerte. Dios hizo un “Glorioso intercambio“, nosotros fuimos justificados por Cristo y Él fue castigado por nuestros pecados.

Hay, por lo tanto, 2 situaciones que se dan en la muerte de Cristo en la cruz:

  1. Dios perdona nuestros pecados, y ya no nos dará la paga que merecemos por ellos en el infierno. Misericordia.
  2. Dios nos regala la vida eterna, y viviremos para siempre junto a Él. Gracia.

Entonces nosotros, los cristianos, damos gracias a Dios en todo momento porque tuvo gracia al darnos vida eterna:

Efesios 2:8-9
Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.

La salvación es por gracia, es un regalo de Dios, inmerecido. En ningún caso merecemos ser perdonados, porque incluso ahora, siendo salvos, seguimos pecando. Pero Dios por su gracia nos da la vida eterna.

La misericordia de Dios se ve en la otra cara de la moneda. Dios perdona nuestros pecados y por lo tanto no nos da el castigo que debemos tener. Toda su ira por el pecado recayó sobre Jesús, su Hijo amado, y no sobre nosotros que lo merecemos.

Estamos agradecidos, maravillados de la gracia soberana de Dios y de su inmensa misericordia. Por eso lo cantamos, por eso lo proclamamos, por eso lo oramos intimamente ante Dios.

A continuación les dejo una preciosa alabanza llamada “Glorioso Intercambio”, que habla justamente de como Cristo es nuestro sustituto, pagó por lo que nosotros debíamos pagar y nos otorgó en cambio vida eterna. La gracia y misericordia de Dios a nuestro favor.

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