El Poder en el Evangelismo

Oct 5, 2016 | Evangelio, Exhortación, Reflexiones Bíblicas

Todo cristiano sabe que ser salvo no es “la meta”, y que ahora no puede quedarse de brazos cruzados, sino que mas bien ser cristiano es solo el comienzo de una nueva vida en servicio para glorificar, alabar y agradar a Dios.

Así mismo, todo cristiano sabe que tenemos en particular una “Gran comisión”, esto es, un gran mandato o una misión suprema: Ir por el mundo haciendo discípulos, bautizándolos y enseñando que obedezcan todas las cosas (mateo 28:19-20). Es lo que conocemos típicamente como “evangelizar”, compartir el evangelio, compartir las buenas nuevas de salvación en Cristo, por gracia.

[nota: ir por el mundo no se refiere necesariamente a ser misioneros en tribus indígenas, aunque ¡Por cierto que se hace necesario! sino que ese ir se refiere a estar yendo, a que en todo momento, donde nos encontremos, estemos cumpliendo esa misión]

Todo cristiano sabe que debemos hacer eso, pero lamentablemente no todos lo hacen, y por lo general hay 3 argumentos utilizados para no hacerlo:

  1. No sé mucho de la Biblia, no tengo conocimientos suficientes
  2. Me da miedo que me rechacen
  3. No se me da, me es difícil hacerlo, alguien más lo hará.

A continuación daré 2 argumentos importantes que nos ayudarán a “armarnos de valor, a la vez que veamos la necesidad imperante de realizar dicha labor. Responderé el por qué debemos hacerlo y el por qué podemos hacerlo.

¿Por qué debemos evangelizar?

La razón principal por lo que debemos hacerlo, es sencillamente porque Dios nos ha mandado. Jesús antes de su ascensión a la diestra del Padre nos dejó la llamada gran comisión, y esa debiese ser una razón de sumo peso para nosotros.

La Biblia nos dice en reiteradas oportunidades que si amamos a Dios le obedeceremos, y al contrario, si no obedecemos es porque no le amamos. También nos dice en 1 Samuel 15:22 que Dios prefiere obediencia que sacrificios.

1 Samuel 15:22
Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros.

Por lo tanto, eso ya debiese ser suficiente razón para querer evangelizar. Dios nos manda y nosotros queremos obedecer para agradarle.

No obstante, hay otra razón para hacerlo, y es que todos anhelamos la segunda venida de Cristo, para que restaure todas las cosas, elimine finalmente y completamente el pecado, la maldad y la muerte, e instaure los nuevos cielos y nueva tierra para vivir por la eternidad junto a Él. Pues Jesús nos dijo que para que eso ocurra primero debe ser predicado el evangelio del reino en todo lugar:

Mateo 24:14
Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.

Queremos que Cristo venga, y queremos agradar a Dios, así que debemos obedecer ese gran mandato que tenemos.

¿Por qué podemos evangelizar?

Ahora, entendido por qué debemos hacerlo, es sumamente importante entender que la capacidad para hacerlo no radica en nuestras propias fuerzas, sino en “algo más”.

Recordemos las 3 razones, o excusas que típicamente se da para no hacerlo:

  1. No sé mucho de la Biblia, no tengo conocimientos suficientes
  2. Me da miedo que me rechacen
  3. No se me da, me es difícil hacerlo, alguien más lo hará.

En los 3 puntos se está perdiendo de vista que nosotros no somos capaces, sino que Dios lo es, y es Él el que quiere obrar por medio nuestro, por medio de sus vasos de barro.

Hay 2 pasajes y principios bíblicos fundamentales a la hora de evangelizar:

  1. Jesús está reinando con toda autoridad en este preciso momento. (Mateo 28:18).
  2. Cuando Jesús ascendió a su Trono, a la diestra del Padre, nos dejó el Consolador o Ayudador (Juan 14:15-26).

Por lo tanto, el mandato que tenemos como cristianos, de estar yendo por el mundo predicando el evangelio del reino, está sustentado en la autoridad que tiene Jesús desde lo alto, y en el poder que tenemos nosotros al estar obrando el Espíritu Santo en nosotros la voluntad del Padre.

Nosotros no debemos saber mucha Biblia para cumplir esa misión, aunque por cierto que debemos estudiar la Palabra cada día, sino que debemos entender que al momento de compartir las buenas nuevas de salvación, es algo mucho más grande lo que está ocurriendo: Se está proclamando la Palabra de Dios, en el poder supremo de Cristo y con el poder del Espíritu Santo en nosotros.

No son nuestras propias palabras ni nuestra capacidad de persuadir, de convencer a las personas. Es el poder del Espíritu Santo, quien convence de pecado (Juan 16:8), y el que nos da Palabra para testificar del reino de Dios (Lucas 12:11-12), y es Cristo, quien venció a la muerte en la cruz, quien ha prometido volver, y quien tiene toda autoridad en los cielos y en la tierra ahora mismo, quien nos da autoridad para ir y hacerlo.

Nuestro diario vivir

Dicho lo anterior, entonces debemos vivir de una manera que eso se haga evidente. Nuestra cosmovisión, debiese tener presente en todo momento que nada es en nuestras propias fuerzas, pues realmente no la tenemos, pero que a la vez tampoco podemos ser negligentes en el mandato.

Debemos ir, sabiendo que es el Espíritu Santo quien obra con poder en nosotros, y nosotros somos embajadores del Reino, en el cual Cristo tiene toda autoridad. Por eso somos vencedores, porque nuestro Rey es vencedor!

¿Nos falta personalidad para hablar?: Oremos al Padre, por medio de Cristo, para que el Espíritu Santo nos de más confianza, más personalidad.

¿Nos falta fe, para creer que nuestros familiares o amigos pueden cambiar y ser salvos?: Oremos para que Dios nos de más fe, y para que Dios obre en ellos al momento de hablarles.

No pensemos que depende de nosotros, oremos, oremos y oremos. Todo depende de Dios, quien está en control y hará Su voluntad. Pero por su gracia quiere hacernos partícipes de su gran obra de salvación.

Vayamos y prediquemos el evangelio del reino libremente, sin temor, sin vergüenza… ¡Y entonces vendrá el fin!”

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